
Kiosqueros del Chaco proponen una reforma laboral con reglas diferentes según la realidad económica de cada región
Redacción El Territorio Post
Una discusión que atraviesa a miles de pequeños empresarios del interior llega al Congreso de la Nación. ¿Puede aplicarse el mismo esquema laboral en territorios con niveles de actividad, circulación de consumidores, ingresos y capacidad de pago completamente diferentes?
Ese es el interrogante que lleva Rolando Kraemer, presidente de la Asociación de Kiosqueros Unidos del Chaco, ante la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados. Su propuesta apunta a introducir una mirada federal sobre los costos laborales, impulsar el primer empleo y generar condiciones que faciliten nuevas.
La diferencia económica entre regiones, en el centro del debate
Uno de los argumentos centrales es la fuerte brecha que existe entre las economías provinciales.
Kraemer plantea que mientras jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y provincias vinculadas con la actividad hidrocarburífera pueden alcanzar un producto bruto per cápita cercano a los US$ 70.000 anuales, en Chaco rondaría los US$ 14.000.
La discusión, entonces, va más allá del salario. Involucra la capacidad económica del mercado donde opera cada empresa.
Para un comercio de cercanía chaqueño, la cantidad de clientes potenciales, el nivel de consumo y la facturación pueden ser considerablemente menores que los de un establecimiento ubicado en las zonas de mayor actividad económica del país.
El problema de contratar cuando los números no cierran
La preocupación de los pequeños empleadores aparece cuando las pautas salariales se establecen mediante negociaciones nacionales que, según el planteo, no siempre reflejan la realidad económica de las economías regionales.
Esto puede generar una paradoja: empresas que necesitan incorporar personal, pero que evitan hacerlo porque el costo total de la contratación resulta difícil de sostener.
La propuesta busca instalar una discusión sobre costos laborales regionales, empleo formal y competitividad PyME, sin plantear como objetivo una reducción directa de los ingresos de quienes ya trabajan.
Jóvenes menores de 30 años: otro punto clave
El segundo eje tiene impacto directo sobre el mercado laboral: facilitar el ingreso de jóvenes menores de 30 años a su primer empleo formal.
La iniciativa considera que condiciones específicas para las primeras contrataciones podrían incentivar a comercios y pequeñas empresas que hoy necesitan empleados pero postergan la decisión.
Según la estimación presentada, una modificación de este tipo podría contribuir potencialmente a incorporar más de un millón de trabajadores en todo el país.
Una discusión que empezó durante la pandemia
El planteo no surge ahora. Comenzó a tomar forma durante la pandemia y posteriormente fue presentado ante legisladores provinciales, diputados nacionales y organizaciones vinculadas con el sector.
El objetivo inmediato no es garantizar una reforma, sino instalar el debate.
Porque detrás de la discusión aparece una pregunta cada vez más relevante para las PyMEs argentinas: ¿cómo generar empleo formal sin poner en riesgo la continuidad de la empresa que contrata?
El desafío será encontrar un equilibrio entre la protección del trabajador y la sustentabilidad del empleador, pero incorporando una variable que desde el interior reclaman poner sobre la mesa: Argentina no tiene una única realidad económica.


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