
Entrevista a Silvana Minadeo, influencer de Corrientes
Una nota de El Territorio Post presenta a una de las figuras más importantes de la región.
Una nota de El Territorio Post sobre la gran bastonera 2026 de Arandú Beleza.
Figuras Regionales04 de diciembre de 2025
Pedro Daniel Platini
Mi pasión por el carnaval empezó cuando era muy chica. Mi mamá me hacía mirar los carnavales por televisión, y, más adelante, mis abuelos me llevaban cuando se hacían en la costanera… esos recuerdos los tengo grabados como si hubieran sido ayer.
Más grande, un amigo que bailaba me abrió la puerta para dar mi primer paso dentro del carnaval. Debuté en Margarita Belén con Los Rebeldes en 2017; después seguí en Las Palmas con Ará Zoró, y en 2020, gracias al diseñador y realizador Chelo Salazar—que siempre nos ayudaba con los trajes—llegué a la Capital Nacional del Carnaval para incorporarme a Arandú Beleza.
Imaginarán lo que eso significó para mí. Era cumplir un sueño en un momento muy difícil: había perdido a mi mamá, y el carnaval me sanó el alma. Ese día, antes de cruzar la línea para empezar a bailar, miré al cielo… y sentí que ella estaba ahí, acompañándome en algo que amábamos desde mi infancia.
Hoy, por eso, ser Gran Bastonera tiene un valor enorme. Es el rol que abre el desfile, que marca el camino, que guía la energía de toda la comparsa. Es liderazgo, responsabilidad y mucha exposición. Para mí es un honor gigante, un orgullo y una forma de devolverle a Arandú Beleza todo lo que me dio. Es llevar adelante esa primera brazada de axé con todo mi corazón, mis sueños y mi historia.
La presión se siente, porque ser la primera figura que ven los jurados y el público del Nolo Alias no es algo menor. Sin embargo, transformo esa presión en energía y en una responsabilidad positiva.
Abrir el desfile significa marcar el pulso de toda la comparsa. En vez de concentrarme en la presión, pienso en el amor que siento por Arandú, en el arduo trabajo que hay detrás y en las personas que confían en mí. Eso me proporciona una seguridad enorme.
Y hay algo clave: el público. Para mí, ellos son fundamentales. Quiero que disfruten desde el primer paso hasta el final de la calzada, porque sin ellos tampoco somos nada. Amo interactuar con la gente, sentir esa conexión y devolverles con baile y presencia todo el cariño que nos brindan.
Me preparo mucho: entreno, ensayo y cuido cada detalle. Cuando llega el momento, respiro, miro al cielo y me acuerdo de mis ángeles… y dejo que el corazón haga su parte.
La presión está, sí. Pero la pasión y el público siempre pesan más.
Lo vivo con un orgullo inmenso. Ser chaqueña y ocupar hoy el rol de figura principal en una de las comparsas más grandes e históricas de Corrientes me emociona profundamente. Siento que represento no solo a Arandú Beleza, sino también a toda la gente de mi provincia que ama el carnaval y sueña con llegar lejos.
Al mismo tiempo, tengo raíces correntinas, ya que mi abuela materna es de allí y tengo familia en el interior de Corrientes que vive el carnaval con una pasión increíble. Crecí rodeada de esas dos energías: la fuerza chaqueña y la esencia correntina tan única. Por eso, de alguna manera, estar aquí se siente como volver a mis raíces.
Lo vivo con humildad, gratitud y con muchísima responsabilidad. Sé lo que significa estar adelante y reconozco de dónde vengo. Cada paso que doy en la pasarela lo hago con el corazón del Chaco y el orgullo de mi familia correntina, entregándome por completo a lo que Arandú representa.
Sí, totalmente. El carnaval tiene una magia única que une a las dos orillas. No importa si eres chaqueño, correntino o de cualquier otro lugar: cuando empieza la música, los brillos, el axé y el sentimiento comparsero, todos hablamos el mismo idioma.
Yo lo vivo en carne propia. Soy chaqueña, tengo sangre correntina por mi abuela y familia en el interior, y siempre he sentido que el carnaval es un puente. Une historias, culturas, acentos y pasiones. En la calzada no existen límites geográficos; existe el amor por lo que hacemos y la emoción de compartirlo.
El carnaval nos reúne, nos mezcla, nos hermana. Te hace sentir parte de algo más grande que nosotros. Para mí, es la prueba más hermosa de que las orillas se tocan… y se abrazan.
Mi llegada a Arandú Beleza fue un sueño que se hizo realidad justo en el momento en que más lo necesitaba. Venía creciendo en el carnaval chaqueño, y un amigo de allí fue quien me animó a dar este enorme paso. Junto a Chelo Salazar, un diseñador y realizador muy querido que siempre nos ayudaba con los trajes, me abrieron la puerta para llegar a la Capital Nacional del Carnaval.
Entrar a Arandú no fue simplemente cambiar de comparsa; fue ingresar a un mundo totalmente distinto. Arandú Beleza tiene una identidad muy marcada, una esencia propia y una fuerza artística y cultural que la diferencia de todas las demás. Desde que llegué, sentí que estaba ingresando a un lugar donde la historia, la estética y el axé se viven con una intensidad única.
Además, en ese momento estaba atravesando la pérdida de mi mamá, una etapa muy dura para mí. El carnaval me devolvió la luz. Nunca olvidaré ese instante antes de salir por primera vez: miré al cielo y sentí que ella estaba conmigo, acompañándome en lo que ambos amábamos desde mi infancia.
En Arandú encontré mucho más que una comparsa; encontré una familia, un abrazo, un hogar artístico. Sentí que era mi lugar. Y hoy, como Gran Bastonera, miro hacia atrás y sé que cada paso, cada esfuerzo y cada sueño me trajeron exactamente hasta aquí.
Para mí, lo que hace única a la verde y blanca es su alma. Arandú Beleza no es solo una comparsa: es una identidad, una energía y una forma de sentir el carnaval que no se parece a ninguna otra.
Tiene una estética marcada, un estilo propio y una historia que se respira en cada detalle. Pero, sobre todo, lo que la hace verdaderamente especial es su gente: la pasión con la que trabajan, la entrega, creatividad, el compromiso y ese amor profundo que se transmite desde la Comisión Directiva hasta el último integrante.
Y ahí quiero nombrarlas, porque son quienes llevan adelante este sueño: Shirle Serra, María Nieves Garay y un gran equipo que trabaja incansablemente para que Arandú brille siempre. Ellas son el corazón que organiza, empuja y sostiene.
Además, somos una familia muy unida. Como comparseros nos ayudamos, nos alentamos, nos abrazamos en cada desafío. Esa unión se siente en los ensayos, en la previa y, sobre todo, en la calzada.
Arandú tiene fuerza, elegancia y axé, pero también un corazón gigante. Eso es lo que la hace única: la magia verde y blanca que transforma y te hace sentir parte de algo mucho más grande que uno mismo.
Lo que sí puedo adelantar es que mi traje tiene una esencia muy especial, porque este año me toca representar un rol que me emociona profundamente: soy la Estrella Guía. Todo el diseño está pensado para transmitir esa luz, esa energía y esa presencia que marcan el inicio del desfile.
Estamos trabajando en un traje que combina elegancia, fuerza y movimiento, con detalles que reflejan mi historia y el recorrido que me trajo a ser Gran Bastonera. Habrá brillos, texturas y elementos que sorprenderán, pero siempre manteniendo la identidad verde y blanca que hace única a Arandú.
Y hay algo que para mí es fundamental: el carnaval es pasión, pero también disciplina. Por eso, estoy cuidando cada entrenamiento, cada ensayo y cada preparación física, para que el traje no solo sea hermoso, sino que me permita lucirlo con fuerza y presencia a lo largo de toda la calzada.
No puedo revelar mucho más, pero sí puedo asegurar que está hecho con amor, dedicación y el deseo de que, cuando me vean, sientan esa luz y ese axé que representa ser la Estrella Guía de Arandú Beleza.
En las semanas previas al comienzo del carnaval, Marce López vive jornadas marcadas por la disciplina, la organización y una emoción que crece día a día. “Mis días empiezan muy temprano —cuenta—. A las 6:00 ya estoy haciendo cardio, y después sigo con mi entrenamiento físico personalizado. El pilates también es parte fundamental de mi rutina: me ayuda a mantener la resistencia, la postura y el control corporal que exige la calzada.
Además de esto, también tiene responsabilidades laborales, que conviven con una preparación alimentaria cuidada y planificada. “En esta etapa todo influye, todo suma. Por eso trato de estar atenta a cada detalle”, explica.
La agenda se completa con los ensayos de calzada, la preparación para el show y los últimos ajustes que exige la puesta en escena. Sin embargo, también dedica tiempo a su cuidado personal, algo que considera tan importante como el entrenamiento físico. “La piel, las uñas, las pestañas, el bronceado, el maquillaje, los peinados, los accesorios… cada detalle forma parte del resultado final. Es un trabajo integral.”
Así transcurren sus días: intensos, meticulosos y llenos de expectativa. “Llego cansada, sí”, admite, “pero también profundamente feliz. Porque sé que todo esto es parte del camino hacia una noche que se siente única cada año”.
Más allá del brillo, del traje y de la magia del carnaval, lo que más deseo es dejar una emoción. Que, cuando me vean pasar, sientan algo real: alegría, orgullo, energía… que se les erice la piel. Quiero que me recuerden como alguien que salió a la calzada con el corazón encendido, representando a su comparsa y a su gente con un amor enorme.
Me gustaría que el público guarde la sensación de que cada paso, cada mirada y cada gesto tienen un porqué; que todo lo que hago arriba de la calzada es auténtico. Si logro que, aunque sea por unos segundos, las personas se conecten con esa emoción… para mí, la misión estará cumplida.
Al público de Arandú Beleza… ¡gracias, de verdad! Ustedes no se imaginan lo que significan para mí. Cada mirada, cada sonrisa y cada grito de aliento llegan al alma y me empujan a darlo todo en la calzada.
Soy una persona muy sensible, y cada vez que piso el Nolo, siento algo que no sé explicar: es como si mi corazón se agrandara. Siento a mi mamá, a mi gente y a Arandú acompañándome en cada momento.
Quiero que sepan que todo lo que hago allí —cada paso, cada brillo y cada emoción— es también para ustedes. Sin el público, el carnaval no sería este sueño que vivimos juntos.
Bailaré con el alma, con amor y con entrega. Ojalá que eso se note, que les llegue y que los abrace desde la calzada.
Vamos, Agua del Cielo… que este 2026 nos encuentre iluminados, unidos y vibrando fuerte. ¡Gracias por estar siempre! Los llevo conmigo en cada latido.

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