
Entrevista con la periodista Maite Medina
Pedro Daniel Platini
Los Inicios
1. Maite, todo camino tiene un punto de partida. ¿Qué fue lo que encendió esa chispa inicial para dedicarte al periodismo aquí en nuestra región?
Creo que esa chispa siempre estuvo en mí. Cuando era chica, jugaba con mis hermanos a hacer programas de cocina y, mientras miraba películas, soñaba con ser una de esas periodistas que están frente a cámara en los momentos más importantes de Argentina y del mundo: contando la historia, cerca de la gente y buscando testimonios para explicar lo que está pasando.
Al comenzar la universidad, estudiaba la Licenciatura en Nutrición, pero conocí el Hipermedio de la universidad y empecé a acercarme al mundo de la comunicación. Poco a poco, entendí que allí estaba mi verdadera vocación. Dejé la carrera que había iniciado y comencé un camino de trabajo, aprendizaje y crecimiento que continúa hasta hoy.
2. Dando tus primeros pasos en los medios chaqueños, ¿cuál fue el mayor desafío que tuviste que superar para hacer oír tu propia voz y ganarte un lugar?
El mayor desafío fue animarme a salir de una ciudad pequeña, donde las oportunidades eran más limitadas, y mudarme a la capital en busca de mi lugar. Fue un cambio significativo, tanto en lo personal como en lo profesional: tuve que adaptarme, aprender y demostrar de qué era capaz. Hacer oír mi propia voz no ocurrió de un día para otro; fue el resultado de la constancia, la preparación y de aprovechar cada oportunidad, por pequeña que pareciera. Gracias a Dios, siempre conté con mucho apoyo y con personas que creyeron en mí. Eso me impulsó aún más a seguir adelante y a no bajar los brazos.
3. Si miras hacia atrás, a esa Maite que recién arrancaba, ¿qué lección fundamental aprendiste en esos primeros años que seguís aplicando religiosamente hoy?
La lección más importante fue entender el valor de la constancia y el respeto. En esta profesión, cada persona que nos brinda su tiempo y comparte su historia merece ser escuchada con atención y responsabilidad. Detrás de una primicia no hay solo una noticia; hay personas de carne y hueso que, muchas veces, ven en nosotros la posibilidad de que su voz sea escuchada. Intento aplicar esa mirada humana todos los días.
El Gran Presente y los Premios Norte Grande
4. Hoy estás viviendo un momento bisagra, coronado por la nominación como conductora de TV en los Premios Norte Grande. ¿Cómo recibiste esta noticia y qué significa este reconocimiento para vos?
Recibí la noticia con gran sorpresa y emoción, porque todo lo que hago nace del corazón y de un compromiso genuino con la audiencia. Ya había sido nominada como mejor conductora en los Premios Zona VIP, y esta nueva nominación en los Premios Norte Grande es otro mimo enorme. Para mí, significa que hay personas que siguen, acompañan y valoran mi trabajo; pero también representa una responsabilidad: seguir creciendo y estar a la altura de ese cariño y reconocimiento.
5. La televisión en el NEA está en constante evolución y vos sos una cara visible de ese cambio. ¿Qué creés que es lo que más conecta a la audiencia actual con tu estilo de conducción?
Una frase que me caracteriza es: “¿Qué significa eso en criollo?”. Surgió durante una de mis primeras entrevistas con un magistrado que usaba términos muy técnicos. Le pregunté esto porque quería que la audiencia pudiera comprender realmente lo que estaba explicando. Creo que mi forma de comunicarme conecta porque hablo con la misma cercanía tanto con la gente como con funcionarios o autoridades. Mi objetivo es hacer preguntas claras y traducir temas complejos sin perder seriedad.
6. Estar al frente de un programa exige muchísima energía. ¿Cómo lográs equilibrar esa exposición mediática diaria con tu rutina y tu estilo de vida personal?
Actualmente, estoy al frente de un programa en vivo de cuatro horas, con apenas dos pausas de cinco minutos. Mantener la energía y la concentración se convierte en un verdadero desafío. Para lograrlo, intento prepararme, organizar mis tiempos y cuidar mi descanso. Además, he aprendido que es crucial conservar espacios personales lejos de las cámaras; ese equilibrio me permite regresar cada día con entusiasmo, creatividad y una perspectiva renovada.
7. En este camino hacia tu consolidación en la pantalla, ¿cuál sentís que ha sido la cobertura o el momento al aire que definitivamente marcó un antes y un después en tu carrera?
El momento que marcó un antes y un después fue cuando comencé a conducir A Primera Hora. Hasta entonces, me desempeñaba como cronista y, de repente, apareció la oportunidad de pasar de la calle al piso y estar al frente de un programa. Al principio, tuve muchas dudas, pero la respuesta del público fue muy positiva. Ver cómo el ciclo creció y se consolidó durante dos años, así como reconocer mi propia evolución desde aquel primer día, fue una enorme satisfacción y me confirmó que estaba preparada para asumir nuevos desafíos.
El Futuro y el Legado
8. Con una nominación tan importante en tu haber y un presente tan sólido, ¿qué sueños, formatos o plataformas te quedan por explorar en el mundo de la comunicación?
Quiero seguir perfeccionándome y estudiando para dirigirme a la audiencia de una manera cada vez más responsable. Sueño con realizar grandes coberturas nacionales e internacionales, conocer nuevas realidades y contar historias desde el lugar donde suceden. También me interesa llevar la identidad y las voces de nuestra región a públicos cada vez más amplios. Aprovechando la pregunta, quiero compartir una primicia: estamos trabajando en un programa dedicado a las historias de vida de la gente del interior y a esas recetas familiares que pasan de generación en generación. Estoy muy feliz, porque es un proyecto con el que he soñado durante mucho tiempo.
9. Desde tu lugar de protagonista, ¿qué rol creés que ocupa hoy el periodismo de nuestra región al momento de contar historias y marcar agenda frente al resto del país?
Ocupa un rol fundamental porque aporta una mirada federal y permite que las historias de nuestra región también formen parte de la agenda nacional. Desde el NEA, contamos con realidades, voces y problemáticas que a menudo no tienen espacio en los grandes medios; por eso, nuestra tarea es contarlas con identidad.
El desafío es lograr que el país no mire solo hacia el centro, sino que también escuche lo que sucede en cada comunidad.
10. Para cerrar, ¿qué consejo directo y sincero le darías a los jóvenes que hoy están dando sus primeros pasos en este fascinante pero exigente rubro de la comunicación?
Les diría que sigan adelante y que nunca permitan que el lugar donde nacieron defina hasta dónde pueden llegar. Que se formen, sean constantes y estén preparados, porque cuando aparece una oportunidad, hay que saber aprovecharla. Y, sobre todo, que disfruten del camino: uno de los mayores logros de esta profesión son los vínculos que construimos con nuestros colegas y con la gente que nos elige cada día para informarse o entretenerse.
















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